4.10.08

Mas opiniones sobre ... Climatología de Guíscanos

Ahora vamos a publicar otra opinión muy interesante, sobre que "Tiempo" hace falta que haga para tener una buena cosecha. Si quieren seguir aportando mas datos sobre este tema, pásense por el enlace de abajo, donde explico que es exactamente lo que se pide para elaborar esa "Climatología de Guíscanos" y donde tienen que enviar sus explicaciones.
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¿Que nos han dicho nuestros expertos?
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José Pastor, desde Mula (Murcia) informa de algunos parajes donde ya se han recolectado estos hongos y su opinión en torno a esta próxima cosecha:

* Buenas tardes, ya me hablan de manchas de guíscanos los profesores del colegio (en Moratalla), con sitios concretos cerca de las faldas de la Sierra del Cerezo, y en cantidades decentes, creo que tuvieron que ver algo aquellas tormentas de primeros de septiembre.

También este fin de semana anterior, en concreto el sábado en el mercado de Moratalla, se podían ver ya los primeros lactarius deliciosus de la zona de Pontones y Santiago de la Espada. Sinceramente creo que aún nos quedan 20-25 días de tiempo benigno, con algún amago de viento del noroeste, lo que anticipo es una estupenda cosecha de este preciado elemento.

Un saludo a todos.

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Ramón García Pérez, desde Avilés (Lorca / Murcia) nos comenta más cosas, sobre que Tiempo debemos tener para la proliferación de guíscanos:

* Las fuertes lluvias a finales de agosto del año pasado provocaron una proliferación fantástica y temprana de los guíscanos que ya se recolectaban a mediados de Septiembre. Por lo tanto el adelanto de las lluvias supone un adelanto en la cosecha.

También destacar que otoños muy lluviosos con continuas lluvias y cielo cubierto tampoco son buenos, recuerdo meses de octubre muy lluviosos y no salir ni un guíscano, el tema es bastante complejo.

Yo creo que lo mejor es algo parecido a lo del año pasado, 70 mm en 3 días, todo bien calado y seguidamente un largo periodo de buen tiempo.

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Pedro Sánchez, desde Socovos (Albacete), nos cuenta muchas cosas interesantes sobre los guíscanos:
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* Al respecto de lo que preguntas, decirte que hay muchas leyendas urbanas, o mejor dicho, rurales, aunque bien es verdad que muchos aficionados hacen sus anotaciones y más o menos aciertan con sus fechas previstas.
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En primer lugar, te comento que los guíscanos corresponden a varias especies muy parecidas, pero no iguales. Las dominantes por nuestras sierras son Lactarius semisanguifluus y Lactarius deliciosus, aunque puede haber otras especies como Lactarius sanguifluus o Lactarius vinosus...La característica común de todas estas especies es la presencia al cortarlos de látex de colores que van desde el anaranjado al rojo violáceo, que luego son responsables de producir de forma inocua orinas de estos colores, que más de un susto nefrítico han dado al personal que los consume.
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Aunque suelen salir en los mismos lugares, sin embargo, cada especie tiene sus preferencias, así, por ejemplo, Lactarius deliciosus abunda más en lugares más lluviosos, como las localidades de Riópar, Siles, serranía de Cuenca, etc.; esta especie es la que más se comercializa, teniendo una coloración más anaranjada y formas más redondeadas a modo de cazoletas o de cuencos. Supongo que habrás oído muchas veces que los guíscanos de nuestra zona son más gustosos que los que venden. Es cierto, porque en nuestras sierras abunda más Lactarius semisanguifluus, que es realmente sabroso y más "rústico" en cuanto a requerimientos edafoclimáticos.Otra especie de guíscano que suele salir con más frecuencia en bosques de pinos y abetos en los Pirineos, es Lactarius salmonicolor, de un sabor bastante desbrevado, y que a veces "nos han colado" en los mercados.

Además, existen otras especies próximas con las que pueden ser confundidos y que también se denominan guíscanos (blancos, bordes o falsos). Los guíscanos blancos suelen corresponder con una especie de la misma familia, muy parecida en forma a los auténticos, pero de color blanquecino y sin látex, concretamente se denomina Russula delica. Esta especie vive tanto en pinares como carrascales y suele salir pronto. Cuando no había otra cosa, especialmente en otras épocas de más necesidades, por nuestras sierras se recolectaba masivamente, a pesar de que algunas veces su carne es algo picante, sobre todo en ejemplares adultos. En Cataluña, sin embargo, es bastante conocida, es el famoso pebràs o pebrazo, en términos castellanizados, y cuyo nombre hace referencia precisamente al sabor ligeramente picante que recuerda al pebre.
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Los guíscanos falsos o bordes corresponden a varias especies. Una de ellas es Lactarius tesquorum, que vive en simbiosis con jaras (Cistus) sobre suelos silíceos y que presenta un aspecto muy similar a los ejemplares jóvenes de Lactarius deliciosus, pero cubierto como con una suave capa de fieltro. Su sabor es picante y se le suele considerar como tóxico o indigesto, sin embargo en algunas zonas del Mediterráneo donde se da, es consumido y apreciado. Por el Noroeste murciano es una especie rara, ya que hay pocos terrenos silíceos con jaras, sin embargo, si nos adentramos a las sierras de Yeste, es una especie relativamente abundante, siendo frecuentes las confusiones de los lugareños de por aquí.
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Por último, hay otro guíscano falso, de látex blanco a amarillento (Lactarius chrysorrheus), que vive sobre todo en zonas de carrascal, también de sabor acre o picante, que a veces es confundido y como mucho puede dar lugar a algún trastorno intestinal.
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Los guíscanos, como hongos que son, necesitan buenas temperaturas y humedad para desarrollar el micelio y luego echar el basidiocarpo, es decir, lo que recolectamos. Lo ideal es una tormenta de al menos 20 mm al final de agosto y luego un septiembre lo suficientemente húmedo para que el micelio tenga humedad constante. En 20-30 días habrá comenzado la cosecha. (algunos hablan del número cabalistico 21 días).
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En lugares en los que septiembre no es húmedo, aunque tengan una buena tormenta de agosto, el micelio no llega a buen fin. Ahora bien, en lugares de clima medioeuropeo con veranos húmedos, los guíscanos comienzan a recolectarse ya en agosto. Esto también ocurre, por ejemplo en los Pirineos, donde las abundantes tormentas de verano, enmascaran el clima mediterráneo.
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Si las primeras lluvias son en septiembre como ha ocurrido ahora, también puede haber buena cosecha si el frío no se mete pronto y por supuesto, no hay poniente, que es el peor enemigo de los guíscanos.
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Lo normal por estos lares es que los guíscanos tengan un máximo de "fructificación" entre la segunda quincena de octubre y primera quincena de noviembre, dependiendo de la humedad y la temperatura.
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Respecto a los récord en las fechas de recolección por estas sierras, ha habido años excepcionales en los que fuertes y reiteradas tormentas de principios de agosto han provocado su salida los a principios de septiembre, pero en este caso, la cosecha suele ser efímera y a veces incluso han amargoseado, como ocurrió hace unos años en las zonas altas de Moratalla.
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Si las lluvias son tardías y las temperaturas benignas, los guíscanos pueden recolectarse hasta bien entrado diciembre, tal como ocurrió por ejemplo en 2006, y ha ocurrido históricamente en años esporádicos, aunque ahora parece que con mayor frecuencia. Hay datos de recolecciones incluso el día de Reyes, aunque claro, en estos casos, suelen ser rodales resguardados del frío y el viento.
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Merece la pena resaltar que los guíscanos muy esporádicamente pueden salir en primavera, sobre todo si hay abundantes lluvias en mayo y junio, tal como ha ocurrido este año en algunas zonas de Nerpio y Moratalla. Es como una cosecha adenlantada, pero esta circunstancia es muy rara y ocurre una vez cada 20-30 años.
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Todas estas especies son simbiontes de coníferas, concretamente, especies de la familia de las pináceas (abetos, abetos rojos, pinos, cedros y alerces), por eso sólo pueden darse en esta zona en pinares de cualquier especie. Algunos aseguran que tienen también micorrizas con especies del género Juniperus, es decir, enebros y sabinas, pero esto está poco comprobado. Es una especie que por ahora no puede cultivarse salvo que sea a través de un pino micorrizado y de hecho, se venden pinos jóvenes micorrizados con micelio inoculado de estas especies, que por lo general tienen poco éxito, al plantarse en lugares poco apropiados. Se han hecho ensayos sobre su “cultivo in situ”, es decir, mediante riegos programados en zonas donde se sabe que está el micelio de forma natural, pero los resultados por ahora son poco prometedores, ya que no sólo importa el agua, sino además la humedad ambiental, insolación, temperatura, etc. Los guíscanos son indiferentes edáficos, pero se desarrollan mejor en suelos silíceos o calizos en los que el pH está algo bajo por la lixiviación del calcio o por la acidificación del humus .Traducido al castellano, en nuestro territorio si se le pregunta a la gente dónde suelen salir los guíscanos dirán que salen sobre todo en terrenos "coloraos", que suelen corresponder con suelos calizos tipo rendsina, terra rosa o arcillas de descalcificación que tanto abundan por nuestras sierras. Raramente veremos un guíscano (con nuestra pluviometría) en yesos, arcillas o margas.
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Respecto a otras setas, los guíscanos suelen salir en un término medio, no son ni los primeros ni los últimos. En primer lugar salen especies del género Suillus, las más comunes, después salen otras como Amanita ovoidea, Agaricus y diversas especies de Russula, entre otras muchas, y al final salen los ratones (Tricholoma terreum), que incluso aguantan algunas heladas. Concretamente, algunas especies de Russula advierten de la presencia próxima de guíscanos, por tal razón a veces se les denomina "chivatas".

Desde el punto de vista gastronómico, los guíscanos, como la mayoría de los hongos, son muy ricos en proteínas y minerales, en realidad, no presentan un auténtico tejido vegetal y curiosamente a las porciones que consumimos se les denomina “carne”y se pudren y agusanan como si de carne se tratara. No obstante, no hay que echar las campanas al vuelo, las proteínas de los hongos en general son poco asimilables y muchas especies, aunque sean comestibles, consumidas en grandes cantidades se hacen indigestas, tal como ocurre con nuestros guíscanos. Aunque en otras zonas donde hay costumbre de consumir setas, los guíscanos no son los preferidos, por aquí sin embargo, son el género estrella sin lugar a dudas.
La manera de consumirlos es muy variada pero sencilla, generalmente se basa en un cocinado previo que consiste en freírlos en aceite de oliva hasta que pierdan el agua, y si se van a conservar, ponerlos al baño maría. Los años en los que hay abundancia, es frecuente que en las casas se elaboren botes de conserva para consumirlos el resto del año . Los guíscanos fritos y en conserva suelen utilizarse por nuestra tierra en diversos guisos, sobre todo arroces, caldo de patatas, gazpacho manchego, tortillas y revueltos. También es común el consumo directo a la brasa con aceite de oliva y sal, generalmente de los ejemplares jóvenes en forma de cazuela, que a su vez no suelen estar agusanados.

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Por último, comentarte que el nombre que aquí damos a estas especies (guíscano, guízcano o guí"j"cano) se extiende por las provincias de Jaén, Granada, Almería, Murcia y Albacete en lo que territorialmente podría delimitarse como la antigua Oróspeda. Curiosamente, este nombre no ha trascendido a los diccionarios ni a las numerosas guías al uso, siendo más habitual el de nízcalo, níscalo, robellón, rebollón...., dependiendo de las áreas de infuencia linguística. A mi, personalmente, no me gusta utilizar nombres importados e intento divulgar al máximo el nuestro, que es tan digno como los demás y es un buen referente de nuestra identidad territorial y cultural.
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Rafa, desde Arroyo del Ojanco (Jaén), también nos envia un extracto de una web local:
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* HONGOS DE LA SIERRA DE SEGURA
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La Sierra de Segura tiene un especial interés desde el punto de vista micológico, tanto por la cantidad como por la variedad de especies. Los hongos aparecen en todos los hábitats de la comarca, ya que sus variados modos de vida les permiten explotar cualquier medio, siempre que exista en él materia orgánica, incluso los acuáticos, donde multitud de organismos como algas, peces, crustáceos, etc., pueden ser parasitados por los hongos o vivir en simbiosis con ellos.
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Los hongos son fundamentales para el funcionamiento de los bosques serranos, no tienen clorofila y necesitan materia orgánica para vivir, su micelio abraza las raicillas de numerosos árboles y arbustos, de manera que éstos últimos ven aumentada su capacidad de absorción de nutrientes del suelo, como nitrógeno, fósforo y potasio. Por eso hay hongos, a veces de ínfimo tamaño, hasta en la más pequeña porción de suelo forestal, donde cientos de especies distintas trabajan incansablemente por la buena salud de estos bosques, desempeñando un importante papel en los ecosistemas forestales.
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Al igual que los animales, los hongos son organismos heterótrofos, pero mientras que los animales ingieren la comida, los hongos la absorben. Pueden ser saprófitos, simbiontes, parásitos y pertófitos.
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Los hongos parásitos, viven sobre organismos vivos y los hongos pertófitos son parásitos patógenos que matan a su hospedador y luego viven sobre sus restos de forma saprofítica.
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Los hongos saprófitos, viven sobre materia orgánica muerta, acelerando su descomposición y reciclándola en fuente alimenticia para las plantas.
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Por último, los hongos simbióticos, viven en asociación con otros seres vivos, de cuya asociación ambos obtienen beneficio. Según el organismo con el que se asocien originan los líquenes y las micorrizas, ambos verdaderos microecosistemas muy abundantes en nuestros bosques.
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Los líquenes son en su forma más simple la asociación simbiótica entre un hongo y un alga y son muy abundantes sobre las piedras, los árboles y los muros.
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Las micorrizas son las grandes desconocidas, constituyen una densa maraña que ocupa la mayor parte de suelo forestal, ya que son la asociación entre hongos y raíces de plantas y su papel es esencial para el buen desarrollo de los bosques. No se observan a simple vista, salvo en los momentos en que se reproducen, en otoño y primavera principalmente, cuando los bosques se cubren de setas. Uno de los ejemplos más conocido es la asociación entre el níscalo y el pino, aunque en la Sierra de Segura aparecen gran cantidad de hongos formadores de micorrizas, que son distintas según se trate de bosques donde dominan los quercus (encinares, quejigales, melojares, etc.), o de pinares.
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Independientemente de la diversidad de especies de hongos de la comarca, cuya variedad incluye formas que van desde una simple levadura hasta micorrizas de varias hectáreas, todos los años la sierra se llena de "seteros", que se adentran en sus bosques en busca de las codiciadas especies de setas que estos les proporcionan. La riqueza micológica de estos ecosistemas y la importancia del papel que los hongos desempeñan en su funcionamiento, hacen necesaria la conservación de estos organismos, cuya supervivencia se encuentra en muchos casos amenazada por la degradación o desaparición de sus hábitat y por el exceso y las malas prácticas de recolección. Entre las setas más conocidas en la sierra destaca el popular guíscano o níscalo (Lactarius deliciosus y Lactarius sanguifluus), tan frecuente en los pinares, y cuya búsqueda moviliza cada año en otoño a miles de personas. De los champiñones (género Agaricus) son abundantes las especies A. arvensis, A. campestres y A. xanthoderma. Del género Amanita se encuentra fácilmente A. vaginata, que crece siempre bajo distintos tipos de jaras. Entre los " corros de brujas ", grupos de setas que crecen formando una circunferencia generalmente alrededor de los árboles, destacan los formados por Clitocybe costata y C. Gibba, ambas excelentes comestibles. Muy abundante en los pinares es la negrilla, denominación que corresponde a Tricholoma terreum y a otras especies del mismo género. En los claros del bosque destaca Macrolepiota mastoidea, por su esbelto porte y su gran tamaño. Aunque sometidas a una gran presión por su exquisito sabor, aún siguen siendo relativamente abundantes las setas de cardo.
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El reconocimiento por parte de la Consejería de Medio Ambiente de la riqueza micológica de la Sierra de Segura y de su situación como motor de desarrollo de un turismo micológico, ha propiciado que uno de los Puntos de Información Micológica de Andalucía sea localizado aquí, en el Centro de Visitantes El Sequero, gestionado por el Ayuntamiento de Siles y localizado en esta localidad.´
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Sergio, desde Cehegín (Murcia), nos cuenta que Tiempo tiene que hacer para que tengamos una buena cosecha:
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* Siempre he escuchado que viene bien que llueva en Agosto, pero muchísimos años no ha llovido y con las lluvias otoñales han salido, por tanto, supongo que sera un factor de no tanta importancia. Si bien, puede que contribuya a que salgan en mayor numero.
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En cualquier caso, siempre que se den precipitaciones durante el otoño y las temperaturas permanezcan ni muy bajas, ya que así crecen menos, ni muy altas, ya que así enseguida se "corrompen", suelen surgir a las 3 semanas mas o menos.
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En nuestra zona, el Noroeste de Murcia, suelen aparecer en las típicas "manchas" que son lugares con unas características de suelo mejores, donde suelen aparecer casi todos los años y por ello hay gran cantidad de esporas. En otras zonas como Granada, si bien también hay manchas, su aparición es menos esporádica, y hay en muchísima mas cantidad.

4 comentarios:

Hugo dijo...

hola, este finde iré a buscar guiscanos por Bullas o Cehegín, ¿algún consejo sobre donde ir?

MeteoCehegín dijo...

Hola Hugo;

Pues si, la zona donde puedes encontralos sería en las Sª de Burete y de Lavia, ambas dentro del término de Cehegín y en su parte sur.

En esra zona las manchas no suelen ser muy extensas, se de gente que ya se ha traido bastante género.

Suerte en la búsqueda.

Saludos

Ramón García Pérez dijo...

Las fuertes lluvias a finales de agosto del año pasado provocaron una proliferación fantástica y temprana de los guíscanos que ya se recolectaban a mediados de Septiembre. Por lo tanto el adelanto de las lluvias supone un adelanto en la cosecha.

También destacar que otoños muy lluviosos con continuas lluvias y cielo cubierto tampoco son buenos, recuerdo meses de octubre muy lluviosos y no salir ni un guíscano, el tema es bastante complejo.

Yo creo que lo mejor es algo parecido a lo del año pasado, 70 mm en 3 días, todo bien calado y seguidamente un largo periodo de buen tiempo ;).

José pastor López dijo...

Buenas tardes, ya me hablan de manchas de guiscanos los profesores del colegio, con sitios concretos cerca de las faldas de la Sierra del Cerezo, y en cantidades decentes, creo que tuvieron que ver algo aquellas tormentas de primeros de septiembre.
Tambien este fin de semana anterior, en concreto el sábado en el mercado de Moratalla, se podían ver ya los primeros lactarius deliciosus de la zona de Pontones y Santiago de la Espada, sinceramente creo que aún nos quedan 20-25 días de tiempo benigno, con algún amago de viento del noroeste, lo que anticipo es una estupenda cosecha de este preciado elemento, Un saludo a todos.